Los incendios forestales tan feroces de Australia, recorrieron distancias de hasta 12.000 km, llegando a la ciudad de Santiago de Chile.  Por su intensidad y el tiempo de más de tres meses consumiendo los terrenos, se produjo que el humo alcanzara una altura de 5000 km.

Esto trajo como consecuencia que la brisa recorriera de oeste a este, y llevara consigo pequeñas chispas, y por medio del aire tan caliente cayeran en terrenos adyacentes y se prolongara dicho incendio. Debido a la altura y a la densidad del humo, este quedó suspendido en el aire y no tocó totalmente tierra chilena.

Los expertos en meteorología aclararon que, gracias a las alturas alcanzadas el humo quedaría suspendido a dicha altura, lo que traería como consecuencia para la ciudad de Chile, era nubes cubriendo el sol y haciendo así que las temperaturas bajarán levemente.

 Y que este fenómeno no iba a ser nocivos ni para los humanos ni para los animales. Sin embargo, aclararon y llamaron a prestar de igual manera la atención a las partes más vulnerables como son: los niños, las mujeres embarazadas y los ancianos.

Porque el humo podía producirle enfermedades en cuadros virales, como respiratorios o inclusive problemas cardiacos. Otro cambio que se iba a producir además del cambio climático, donde bajarían las temperaturas, era que en el cielo se iba ver como el sol tapaba las nubes.

Produciendo en esta época de verano, un cielo más gris y un atardecer más rojizo que el normal. Un fenómeno natural que llamó mucho la atención y preocupó a los chilenos, después de las declaraciones de los expertos, y los motivos de lo que 

este incendio trajo consigo, se calmó la población sin dejar la preocupación por los más frágiles en cada familia.

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