El trabajo comunitario está orientado  en el logro del desarrollo y bienestar de la comunidad.  Los principios educativos y metodológicos son los fundamentos que según los cuales se apoya el trabajo de los promotores comunitarios.

La participación comunitaria, la organización, la acción, la formación, la autoestima, la comunicación y la solidaridad son elementos que representan la posibilidad de reflexionar y discernir las necesidades y problemas de una comunidad.

Permite conocer el potencial de las comunidades, conocer mejor los recursos, promueve la participación democrática y activa, consolida para el bienestar de las comunidades actitudes y sentimientos de solidaridad y de identidad para lograr que se dé la cooperación entre sus miembros.

También fortalece la motivación y la autoestima y lleva a cabo el diagnóstico de cada comunidad.  Todo esto aliado al trabajo de desarrollo se logra la aparición del promotor comunitario en la comunidad en la cual se desenvuelve.

A través del diagnóstico y de los procedimientos metodológicos que se pongan en funcionamiento, el promotor comunitario puede implementar varios instrumentos y aplicarlos.  Estos son la observación directa, el sondeo de opinión a personas o grupos de la comunidad, la encuesta, reuniones de discusión en grupos, asambleas por sectores y recolección de información.

No es bueno considerar sólo las necesidades que más nos gusten, ni siquiera la primera que se nos ocurre, se debe seguir un esquema organizado para hacer una selección de todas las necesidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *